
¿Quieres ampliar
tu amor?
El amor es lo único que se encoge cuando lo retienes y crece cuando lo sueltas.
En el budismo, amar significa desear que los demás sean felices y que tengan las causas de la felicidad. Y no se trata de dar un paso atrás y esperar que otro ayude; siempre que sea posible, incluye también el deseo de ayudar a que esa felicidad ocurra.
El amor es universal. Alcanza a todos: no solo a quienes queremos o sentimos cercanos, sino también a los desconocidos e incluso a quienes no nos caen bien.
Un amor así, universal, es imparcial: está libre de apego, libre de rechazo y libre de indiferencia.
La razón se esconde en algo muy sencillo de ver: todos somos iguales. Todos queremos ser felices y no sufrir. Las personas pueden actuar y pensar de maneras destructivas que acaban haciéndolas infelices. Pero lo hacen porque están confundidas y no saben del todo qué les traerá la felicidad.
Por eso ampliar el amor no es darle a alguien algo que no merece. Es simplemente ver con más claridad.
¿Y cómo te recuerda Sakin el amor?
La voz que llevamos dentro es la voz del amor y de la compasión. Cuando la escuchamos, nos volvemos compasivos y conscientes; nos atrae lo bueno, el pensar con buena voluntad.
La vida siempre nos habla con ternura. Somos nosotros quienes lo complicamos.
Sakin es una intención que allana el camino y abre espacio.
Para ampliar el amor, primero hay que callar lo suficiente para poder oírlo. En ese intervalo en el que la respiración se hace lenta y la mente calla un instante, notas lo amable que es tu voz interior. Y en el momento en que te ofreces esa amabilidad a ti mismo, ofrecérsela a otro deja de ser un esfuerzo.
Regálate una respiración hoy
Formula tu intención por la mañana, respira tres veces y deja un hueco para la voz que llevas dentro.
Prueba Sakin